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Articulo

Periódico local: La Huella, Villa de Leyva

Diseño y creatividad a flor de piel

Desde niña, Ángela (la Nena) Toro, ha visitado Villa de Leyva de la mano de su madre quien lleva  vinculada a la villa hace varios años. Pero para llegar aquí con el ánimo de quedarse a vivir pasaron algo más de tres décadas y todo un kilométrico mundo recorrido. Hoy, entre sueños cinematográficos que muestra en sus eventos y rodeada de sus bellos objetos creados y/o modificados con sus propias manos, escucha absorta el canto de los pájaros, feliz de estar en el lugar de sus sueños.

Su “vida anterior” previa a su arribo a la Villa ha sido dedicada a la creatividad en todas sus expresiones. Estudió Dirección de Cine y Fotografía en UNITEC (Bogotá) y Bellas Artes con énfasis en Dirección de Cine, Guion y Producción, en la Universidad Central de Florida en la ciudad de Orlando logrando desarrollar una carrera de alto nivel en las más prestigiosas agencias publicitarias de los EEUU, en especial en la reconocida Onda Films y participar en producciones para firmas como Heineken® y Ford.  Mientras realizaba sus estudios, siempre inquieta e hiperactiva, trabajó también en Disney World, corporación que le otorgó varias becas para llevar a cabo sus estudios universitarios.

En el camino desarrolló otra de sus pasiones, la fotografía logrando por su propio mérito ser retratista de artistas de la talla de ErozRamazzoti, Alejandro Sáenz, Juanes, Manuel Quijano, Antonio Carmona, Custo Barcelona, Frank Gehty entre otros. Como reportera gráfica trabajó con el  periódico Nuevo Herald de Miami y en revistas como Mercado de Dinero y Venue Magazine. Su obra gráfica ha sido exhibida en galerías de Coral Gables en la ciudad de Miami y adorna algunas paredes principales de la cadena Sheraton.

A pesar de semejante hoja de vida la Nena Toro siempre llevaba en su corazón campesino dos veleidades o pasiones ocultas que tarde o temprano aflorarían. El diseño de objetos en cuero, remembranza y enseñanza del hobbie de su padre, y la modificación de objetos utilitarios, en especial la bisutería, la ropa y los accesorios femeninos.

Por ello después de tanto mundo y kilómetros de recorrido, decide abrir en Villa de Leyva su tienda-taller HONKY TONK donde los objetos van saliendo de sus manos como por arte de magia.  De su mesón de trabajo se van ubicando poco a poco en estantes atípicos creando un conjunto sorpresivo con el carácter y singularidad de una pieza de arte: rústica, única, irrepetible y fascinante… tal cual como su creadora.

Para el deleite de los que la ubiquen en el marco del bello Parque de Nariño, HONKY TONK es el sitio donde la Nena Toro disfruta de su propio sueño hecho realidad, con los pies bien puestos en esta mágica tierra, con los ojos bien abiertos a la fascínate luz de la villa mientras sus manos acuciosas se dedican al delicioso arte de los objetos-arte.


Guillermo Torres Mojica


 

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Piel, hierro y piedras al unísono de un renacimiento

El Honky-Tonk de la nena toro

NOTA PERSONAL:  Mi abuelo José Toro era un paisa que emigró a Ibagué y montó una ferretería, ahí pasábamos las tardes con mis primos y hermano saltando en las colchonetas y viéndolo a él en la caja registradora tomándose un agüardientico

entre-verado.  En el almacén sonaban cadenas, taches y herramientas que despertaron mi fascinación por sus olores y la textura de los materiales que querian ser parte de algo más grande, porque hasta ellos quieren ser algo más.   Mas adelante, mi papá Jairo Toro montó una fábrica de cinturones en cuero.  Sus trabajadores me enseñaban a abrir huecos, a pegar con boxer y a cortar cuero mientras pasaba las vacaciones con mi papá.  Mia papá trabajaba mientras mi madrastra Nubia nos consentía todos los días por requerimiento de mi abuelo con frijoles aliñados con zanahoria, aguardiente y panela. 


Nada de esto tenía sentido y eran hechos aislados hasta que llegué a el momento de mi vida que floreció

mi afecto por el olor a la carnaza, el cuero y el metal.   


Cuando volví de Estados Unidos a ser mamá, me encontré con un vacío de oficio.  El mundo de la publicidad no tiene horario y la concentración esta comprometida a la actualización y a no perder detalle, cosa que no podía hacer con mi espíritu perfeccionista si quería ser una madre de armas tomar.  Así que me refugié en el diseño de accesorios en cuero.  Tomé un curso de cuero en la Caracas, otro de Figurín en LCI Bogotá, me inventé una pasantía con el primo de mi abuelo quien hace sillas de monta y accesorios para cabalgatas.  Por último tomé el curso de forja del maestro Ricardo Cabrera en el icónico establecimiento de La Forja en el centro de Bogotá.   


Mi mundo dió un giro inesperado, me divorcié después de 17 años de matrimonio y tomé la decision ejecutiva de irme a vivir a Villa de Leyva viviendo mi fantasía de ser vaquera mientras que le daba a mi hija un aire libre, comida campesina y sentimientos sencillos.  Allá abrí un almacén El Honky Tonk de la Nena Toro y me senté a digerir mis eventos haciendo accesorios llenos de nuevos aires de aventura, reciclando olores y la sensación de las texturas que algún día me habían acogido cuando de niña también procesaba el divorcio de mis padres.  Piel, hierro y piedras al unísono de un renacimiento.  Esta aventura es mi hobbie y vuelvo a él en un intento de construir la nueva mujer que toma riendas de su vida con el espíritu altivo y noble de la vaquera que vive en mi.